El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido para informar sobre la crisis desatada en Oriente Próximo tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior respuesta militar iraní, una escalada que ha provocado víctimas, tensión internacional y un fuerte impacto económico global.
En su intervención, Sánchez ha expresado en primer lugar la solidaridad del pueblo español con los países atacados por Irán, tras los bombardeos que han afectado a varios países de la región y a una base británica situada en Chipre.
El presidente ha advertido de la gravedad de la situación. “Nadie sabe con certeza qué pasará ahora, ni siquiera están claros los objetivos de quienes lanzaron el primer ataque”, ha señalado.
Además, ha alertado de que el conflicto podría prolongarse en el tiempo. “Tenemos que estar preparados para la posibilidad de que esta sea una guerra larga, con numerosas bajas y con consecuencias graves también a escala global en términos económicos”.
“No a la guerra”
Sánchez ha defendido que la posición del Gobierno español es clara y coherente con la mantenida en otros conflictos internacionales.
“No a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a la población civil. No a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de bombas y conflictos. Y no a repetir los errores del pasado”, ha afirmado.
“En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.
El presidente también ha recordado la experiencia de la guerra de Irak, iniciada hace más de dos décadas, para advertir de las consecuencias que pueden derivarse de una intervención militar de gran escala.
Según ha señalado, aquel conflicto provocó una oleada de inseguridad en Europa, el aumento del terrorismo yihadista, crisis migratorias y una fuerte subida de los precios de la energía y del coste de la vida.
Consecuencias económicas
Sánchez ha advertido de que la actual escalada bélica ya está generando efectos en la economía internacional.
Entre ellos, ha citado la caída de las bolsas, la disrupción del tráfico aéreo y el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transitaba alrededor del 20% del gas y el petróleo mundial.
El presidente ha señalado que de esta guerra no saldrán salarios más altos ni mejores servicios públicos, sino más incertidumbre económica y subidas del precio del petróleo y del gas.
“Es absolutamente inaceptable que dirigentes incapaces de mejorar la vida de la gente usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar los bolsillos de unos pocos”, ha añadido.
Evacuación de españoles y posibles ayudas económicas
Durante su comparecencia, el presidente ha anunciado que el Gobierno ya trabaja en varias medidas para afrontar la crisis.
En primer lugar, ha señalado que el Ejecutivo está ayudando a los españoles que se encuentran en Oriente Medio para que puedan regresar a España si lo desean.
“El servicio exterior y el Ejército están trabajando día y noche para articular dispositivos de evacuación”, ha explicado, aunque ha reconocido que las operaciones son complejas debido a la inseguridad del espacio aéreo y a los daños en infraestructuras aeroportuarias de la región.
En segundo lugar, el Gobierno estudia medidas económicas para mitigar el impacto del conflicto en hogares, empresas, trabajadores y autónomos si la situación lo requiere.
Sánchez ha asegurado que España cuenta con recursos suficientes para afrontar una crisis de estas características, gracias al dinamismo económico y a la política fiscal del Ejecutivo.
Exigir el fin de las hostilidades
El presidente ha insistido en la necesidad de una salida diplomática al conflicto.
“El Gobierno va a seguir exigiendo un cese de las hostilidades y una resolución diplomática de esta guerra. Sí, la palabra adecuada es exigir”, ha afirmado.
En este sentido, ha recordado que España forma parte plenamente de las principales organizaciones internacionales.
“España es un miembro pleno de la Unión Europea, de la OTAN y de la comunidad internacional”, ha subrayado.
Sánchez ha reclamado a Estados Unidos, Irán e Israel que frenen la escalada antes de que sea demasiado tarde y ha advertido de que responder a una ilegalidad con otra solo conduce a grandes desastres históricos.
“Debemos aprender de la historia y no jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas”, ha señalado.
Rechazo al régimen iraní, pero también a la guerra
El presidente ha dejado claro que el Gobierno español rechaza el régimen de los ayatolás en Irán, al que ha acusado de reprimir y matar a sus propios ciudadanos, especialmente a las mujeres.
Sin embargo, ha insistido en que la solución no puede ser una guerra.
“Repudiamos al régimen de Irán, pero al mismo tiempo rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política”, ha afirmado.
Para concluir, Sánchez ha defendido la postura del Ejecutivo frente a las críticas.
“Algunos nos acusarán de ingenuos, pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia”, ha señalado.
“España está con el derecho internacional, con los principios de Naciones Unidas y con la paz y la convivencia pacífica entre países”, ha concluido.