Juanma Moreno, candidato del PP-A a la reelección como presidente de la Junta de Andalucía, celebró este domingo una "importante victoria electoral" ante sus seguidores en la sede regional del partido, en la calle San Fernando de Sevilla, aunque los resultados le dejaron a dos escaños de repetir la mayoría absoluta obtenida en las elecciones de 2022. El PP-A cosechó 53 escaños y más de 1.700.000 votos, con triunfo en las ocho provincias de la comunidad.
Moreno compareció en la calle arropado por decenas de personas —entre ellas miembros de su Gobierno y dirigentes del partido— y llegó junto a su mujer, Manuela Villena, al son de 'Kilómetro sur', la sintonía de su campaña electoral, que él mismo interpreta. El recibimiento fue entusiasta, con gritos de "presidente" desde el momento en que apareció ante el atril instalado a las puertas de la sede, donde colgaba una gran banderola con el mensaje 'Gracias Andalucía'.
Un sobresaliente sin matrícula de honor
Moreno reconoció que el objetivo principal era alcanzar la mayoría absoluta —fijada en 55 escaños— y que no se logró. Sin embargo, el candidato popular relativizó el resultado con una valoración directa: "No hemos sacado matrícula de honor, que era lo que estábamos aspirando, pero tengo que decir que hemos sacado un sobresaliente". Moreno explicó además que la horquilla esperada de escaños se situaba "en torno a los 53, 56 y 57", dependiendo de los restos en la aplicación de la Ley D'Hondt, un sistema electoral que, según reconoció, "a veces nos favorece y a veces nos perjudica".
La diferencia entre un resultado notable y uno histórico acabó reduciéndose a dos escaños y al reparto de restos en algunas provincias. Esa estrecha distancia respecto a la mayoría absoluta es la que marcará el horizonte político de la próxima legislatura andaluza.
PP-A en las ocho provincias, con amplia ventaja
Los resultados consolidan al PP-A como la fuerza política dominante en Andalucía. Moreno destacó que su partido consiguió 150.000 votos más que en los comicios de 2022 y que supera en casi 20 puntos al PSOE-A —segunda fuerza de la cámara— y en casi 30 puntos a Vox, tercera formación. El barrido provincial —con triunfos en Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla— refuerza la hegemonía del centroderecha en la comunidad.
Esta ventaja en votos, sin embargo, no se traduce en mayoría absoluta, lo que obliga a Moreno a buscar apoyos parlamentarios para investirse presidente y para sacar adelante sus iniciativas legislativas durante los próximos cuatro años. El margen es estrecho y la aritmética parlamentaria será el principal condicionante de la nueva etapa.
El agradecimiento a más de 1,7 millones de votantes
Moreno dedicó parte de su discurso a agradecer el respaldo de los más de 1.700.000 andaluces y andaluzas que votaron al PP-A, una cifra que calificó de "inalcanzable e impensable hace tan solo siete años y medio, cuando estábamos empezando este proyecto de reforma y de cambio de Andalucía". "A todos ellos, gracias, no os vamos a defraudar", afirmó.
El candidato popular interpretó el resultado global como "un mandato claro y definitivo" de los ciudadanos para continuar transformando la comunidad. En su discurso dibujó una Andalucía con aspiraciones de liderazgo nacional: "más próspera, con mayor bienestar y que tiene que ser líder en España". Y reafirmó su compromiso con la continuidad: "Aspiro a dar cuatro años más de reforma, de impulso, de proyectos y de estabilidad a Andalucía".
El reto de la gobernabilidad
La victoria deja pendiente la incógnita de la gobernabilidad. Con 53 escaños, el PP-A se queda a dos de la mayoría absoluta, lo que hace necesario el apoyo de otras formaciones para que Moreno pueda conformar un gobierno estable. Los resultados definitivos, con la distribución de restos pendiente de confirmar en algunos distritos, podrían modificar levemente este panorama, aunque el margen previsible es reducido.
La jornada del 17 de mayo deja a Andalucía con un escenario claro en cuanto a primera fuerza política —el PP-A con un resultado histórico en número de votos—, pero con la negociación parlamentaria como próximo capítulo inevitable de una legislatura que Moreno ha prometido marcar por la "estabilidad" y la "reforma".




