ELECCIONES ANDALUZAS

El PSOE cae a mínimos históricos en Andalucía

María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno y número dos federal del PSOE, obtiene solo 28 escaños —dos menos que en 2022— y prolonga el ciclo de derrotas autonómicas del partido bajo el liderazgo de Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la secretaria general del PSOE-A y candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, tras finalizar el acto de cierre de campaña de los socialistas andaluces.
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la secretaria general del PSOE-A y candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, tras finalizar el acto de cierre de campaña de los socialistas andaluces.

El PSOE ha cosechado su peor resultado histórico en Andalucía al quedarse en tan solo 28 escaños en las elecciones autonómicas, con María Jesús Montero como candidata. La actual vicepresidenta primera del Gobierno y número dos del partido a nivel federal pierde dos parlamentarios respecto a los 30 que obtuvo Juan Espadas en los comicios de 2022, que hasta ahora marcaban el suelo histórico de los socialistas en la comunidad.

La derrota cobra una dimensión especial por el perfil de la candidata. Montero lleva en el Gobierno de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, desde que este llegó a La Moncloa en 2018, y forma parte de su núcleo duro desde 2022. Su candidatura contó con el respaldo directo del líder nacional, que se implicó personalmente en la campaña con cuatro actos en Málaga, La Línea de la Concepción (Cádiz), Pulianas (Granada) y Sevilla, tres de ellos concentrados en la última semana.

Un feudo histórico que se desmorona

El resultado contrasta con el peso histórico que ha tenido Andalucía para el socialismo español. Durante casi cuarenta años, los socialistas gobernaron la comunidad de manera hegemónica y desde el inicio de la democracia la consideraron su principal caladero de votos. En las primeras elecciones autonómicas de 1982, el PSOE llegó a obtener 66 diputados y ha cosechado un total de cinco mayorías absolutas, la última con Manuel Chaves en 2008. El desplome hasta los 28 escaños supone quedarse en menos de la mitad de aquella representación histórica.

La paradoja del resultado reside en que los socialistas han sumado más de 50.000 votos respecto a los comicios de 2022, pero aun así han perdido dos diputados. Una circunstancia que refleja los efectos de la distribución del voto y que el partido emplea como argumento para relativizar la magnitud de la derrota, aunque sin poder ocultar que el mínimo histórico es un hecho consumado.

El ciclo de derrotas autonómicas

El batacazo andaluz no es un fenómeno aislado. El PSOE acumula una cadena de reveses en el último ciclo electoral autonómico. La racha comenzó en Extremadura, en el pasado mes de diciembre, donde los socialistas perdieron 10 escaños. En Castilla y León el resultado fue algo más contenido, aunque sin posibilidad de gobernar. En Aragón, el pasado 8 de febrero, la candidata Pilar Alegría —que dejó la portavocía del Gobierno y el Ministerio de Educación para encabezar las listas— se hundió hasta los 25 escaños, igualando el peor resultado del partido en esa comunidad.

Al igual que Montero, Alegría es una colaboradora estrecha de Sánchez. El patrón se repite: candidaturas lideradas por figuras del entorno más cercano al presidente que acaban en derrota.

Sánchez en campaña y el discurso oficial

A pesar de la estrecha vinculación entre el jefe del Ejecutivo y sus candidatas derrotadas, el Gobierno y la dirección del PSOE intentan circunscribir los resultados al ámbito autonómico y niegan que supongan un plebiscito sobre la gestión de Sánchez. El propio presidente, en el acto de cierre de campaña en Sevilla, subrayó el "cambio para bien" que a su juicio ha vivido el país durante los "casi 3.000 días" al frente del Ejecutivo central y reiteró que, tras ocho años en La Moncloa, considera que todavía está "a mitad de tarea", mostrando su disposición a gobernar hasta 2034.

En el Gobierno manejan además el argumento de que el electorado socialista se moviliza con más fuerza en elecciones generales que en autonómicas. En las últimas generales del 23 de julio de 2023, solo en Andalucía, más de medio millón de personas votaron al PSOE sin haberlo hecho por Juan Espadas en las autonómicas del año anterior. La campaña de Montero trató de activar esa base electoral, pero no logró el resultado esperado.

El horizonte de 2027

Las derrotas acumuladas sitúan al partido ante un ciclo de mayor exigencia de cara a las elecciones autonómicas de 2027. En ese calendario se presentarán a las urnas tres ministros del Gobierno de Sánchez reconvertidos en candidatos territoriales: Óscar López en la Comunidad de Madrid; Diana Morant en la Comunidad Valenciana; y Ángel Víctor Torres en Canarias.

La fórmula de movilizar a los cuadros más próximos al presidente para encabezar candidaturas autonómicas —ensayada ya con Alegría en Aragón y ahora con Montero en Andalucía— acumula cuatro derrotas consecutivas sin un solo resultado que avale la estrategia.