CRISIS POLÍTICA

Feijóo acusa a Sánchez de "caudillismo" por gobernar contra el Congreso

El presidente del PP advierte de que "nos jugamos la democracia" en las próximas generales y señala Cataluña como la llave para sacar a Sánchez de la Moncloa.
photo Feijóo acusa a Sánchez de gobernar contra la voluntad del Congreso y habla de “caudillismo” tras la moción que reclama una cuestión de confianza.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó este sábado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de gobernar contra la voluntad del Congreso y de ejercer un "caudillismo que en España no se veía desde hace 50 años". Lo hizo desde el XVI Congreso del PP catalán, celebrado en Barcelona, donde también fijó un objetivo electoral concreto: obtener 12 diputados en Cataluña en las próximas elecciones generales para garantizar lo que calificó de "cambio asegurado".

Feijóo tomó como punto de partida la moción aprobada en el Congreso —con los votos del PP, Vox, Junts, Coalición Canaria y UPN— en la que se reclama una moción de confianza al Ejecutivo. A juicio del líder popular, la negativa de Sánchez a atender ese mandato parlamentario supone una ruptura con los principios democráticos: "Eso no es democrático, es propio de un caudillismo que en España no se veía desde hace 50 años".

El estado de la legislatura, en el centro del discurso

En su intervención ante los delegados del congreso regional, Feijóo aseguró que "nunca" había visto "este nivel de degradación de la vida pública" y pidió expresamente a su partido que no normalice la situación actual. "Os propongo que no consideréis que esto es normal, que no normalicéis lo que no es normal", subrayó.

El presidente del PP también aludió a la moción de censura que, según él, la misma cámara que nombró a Sánchez le acaba de pedir "por mayoría absoluta su dimisión": "Nunca pensé que fuera a ver a un presidente de Gobierno al que la misma cámara que le nombró acaba de pedirle por mayoría absoluta su dimisión y que su respuesta sea reírse de la cámara".

En esa misma línea, calificó al actual Ejecutivo de "desgracia" por haber actuado, a su juicio, "contra todos los contrapoderes del Estado" y por haberse "corrompido". Añadió que nunca imaginó "que fuera a haber un presidente del Gobierno rodeado de corrupción, humillando a los socios que le sostienen y que le siguen sosteniendo".

Cataluña, la llave para el cambio

Feijóo dedicó una parte central de su discurso al papel estratégico de Cataluña en el escenario electoral que se avecina. Según el líder del PP, la comunidad es "la llave para sacar a Sánchez de la Moncloa" y condicionó el éxito del cambio político a los resultados que obtenga su partido en ese territorio.

"El cambio está asegurado si el PP obtiene 12 diputados en las elecciones generales en Cataluña", cifra que equivaldría a igualar el mejor resultado histórico del partido en esa comunidad. Con ese objetivo sobre la mesa, lanzó una advertencia a quienes, dentro de su propio espacio político, puedan conformarse con resultados más modestos: "El que se sienta cómodo con 15 escaños en Cataluña y 6 en Madrid, que se despierte. Porque hay fuerzas que ya están llamando a las mismas puertas que nosotros".

La promesa y el aviso

El discurso de Feijóo incluyó también un compromiso personal ante los militantes y simpatizantes del PP catalán: "Antes o después voy a devolver a mi país un gobierno decente. Eso es una urgencia inaplazable. En las próximas elecciones generales nos jugamos la democracia".

Sobre el papel de Cataluña en la legislatura actual, el líder popular afirmó que la comunidad no merece que "nadie siga hablando en su nombre en estas condiciones". Y si bien reconoció que "un partido catalán pidió elecciones ya, y se unió a la mayoría", consideró que "apretar el botón que las convoca estaría mejor y sería bastante más responsable".

El XVI Congreso del PP catalán sirvió así de escenario para que Feijóo lanzara su mensaje más directo hasta la fecha sobre el horizonte electoral: Cataluña como termómetro del cambio, y las generales como el momento decisivo para, en sus propias palabras, devolver a España "un gobierno decente".