El pasado viernes se conmemoró el Día Mundial de la Plagiocefalia, una anomalía que provoca una deformación craneal y que afecta a un significativo 47% de los bebés, pudiendo derivar en otros trastornos neurofuncionales.
La detección y el tratamiento temprano son fundamentales para corregir este tipo de alteración. La preocupación por mejorar la calidad de vida de estos bebés ha impulsado a diversas empresas a desarrollar productos diseñados para prevenir esta malformación en la cabeza, que en muchos casos se produce por la presión continuada sobre una zona del cráneo, especialmente al estar acostados.
Esta anomalía es cada vez más visible desde los años 90, incrementándose notablemente su frecuencia en niños que nacen con tortícolis congénita. Ante esta situación, los expertos recomiendan utilizar estímulos sonoros para favorecer el movimiento de la cabeza del bebé hacia el lado deseado. También se aconseja cambiar frecuentemente la posición del bebé para evitar la presión constante en un mismo punto del cráneo.
Actualmente, más del 47% de los recién nacidos sufren de plagiocefalia, lo que ha llevado a algunas empresas a identificar la necesidad de crear productos que prevengan o corrijan esta condición durante el desarrollo. Un ejemplo son colchones cuya superficie de contacto con la cabeza del bebé está diseñada para reducir la presión, evitando así posibles deformaciones que podrían acarrear dificultades en el lenguaje o problemas en la masticación. Los primeros meses de vida son cruciales para el desarrollo del lactante, por lo que es esencial prestar atención a las posturas adecuadas