Un avance científico de la UMU abre la puerta a una química más barata y sostenible

Un metal tan común como el hierro podría transformar la forma en la que se fabrican medicamentos, productos agrícolas o dispositivos electrónicos. Un grupo de investigación de la Universidad de Murcia ha logrado un avance que durante décadas se consideró imposible: sustituir metales caros y escasos, como el paladio, por hierro en procesos clave de la industria química .

El paladio es uno de los metales más utilizados en la industria farmacéutica y tecnológica para ensamblar átomos y crear las moléculas que dan lugar a fármacos, agroquímicos o componentes electrónicos. Sin embargo, se trata de un material muy escaso, con una elevada demanda industrial y un coste extremadamente alto: alrededor de 50.000 euros el kilo. El hierro, en cambio, es abundante y barato, con un precio que ronda apenas unos céntimos por kilo.

Los investigadores de la UMU han conseguido desarrollar un método que permite realizar estos procesos utilizando hierro, algo que hasta ahora no se había logrado. El avance no solo supone un ahorro económico evidente, sino que también tiene importantes implicaciones estratégicas y medioambientales. El paladio se extrae en zonas del planeta geopolíticamente sensibles y presenta además problemas de toxicidad, mientras que el hierro es el metal más abundante del universo y mucho más seguro.

Aunque el equipo no fabrica directamente medicamentos, su trabajo facilita pasos esenciales en la cadena de producción industrial. Las aplicaciones del método alcanzan sectores tan relevantes como la industria farmacéutica, los agroquímicos o la electrónica avanzada, ámbitos en los que la dependencia de metales escasos empieza a ser un problema global.

El sistema desarrollado combina hierro y luz como fuente de energía para activar los procesos químicos, lo que refuerza su carácter sostenible. Se trata de una alternativa más limpia, más barata y alineada con una química del futuro menos dependiente de recursos críticos.

Hierro y luz, dos elementos simples, se convierten así en la base de un avance con sello murciano y proyección internacional, que apunta hacia una industria química más eficiente, accesible y respetuosa con el entorno .