Carlos Alcaraz volvió a demostrar en Melbourne que está hecho para los grandes escenarios. Ante un combativo Tommy Paul, el murciano sacó adelante un partido de máxima exigencia gracias a una mezcla de paciencia, potencia y madurez competitiva, esa que solo aparece cuando el encuentro se pone cuesta arriba.
El estadounidense planteó un duelo incómodo, con ritmo alto y presión constante, obligando a Alcaraz a trabajar cada punto. Lejos de precipitarse, el español aceptó el intercambio, supo sufrir en los momentos más delicados y fue leyendo el partido con inteligencia. A medida que avanzaban los juegos, su tenis creció, el golpeo ganó profundidad y el control pasó definitivamente a su lado.
Alcaraz no cedió un solo set y cerró el choque reafirmando su gran momento en el torneo. Su paso por el Open de Australia sigue siendo inmaculado y su candidatura al título se fortalece partido a partido, con una versión cada vez más sólida y confiada.
Ya instalado en los cuartos de final, el murciano espera rival, que saldrá del enfrentamiento entre Álex de Miñaur y Alexander Bublik, previsto para esta noche en Melbourne.