Este domingo ha fallecido Alfonso Díaz Alcázar, agente de la Guardia Civil de 37 años, tras una durísima batalla contra un cáncer de páncreas que conmovió a toda España. Su historia, marcada por el amor, la lucha y la solidaridad, se convirtió en símbolo de esperanza para miles de personas. El fallecimiento ha sido anunciado por sus allegados en redes sociales.
Alfonso fue diagnosticado el 15 de febrero de 2024. En apenas unas horas, pasó de una vida normal al vértigo de una enfermedad implacable. Desde entonces, junto a su esposa, Marina Conesa -enfermera oncológica-, emprendió una carrera contrarreloj para acceder a un tratamiento experimental con células CAR-T en Misuri, EE. UU., su última esperanza.
Para cubrir los más de 500.000 euros que costaba el tratamiento, lanzaron la campaña solidaria @JuntosPorAlfonso, que unió a barrios, asociaciones, cuerpos de seguridad y ciudadanos de toda España. Su barrio, El Ranero (Murcia), se volcó con un gran evento solidario lleno de actividades, música, deporte y apoyo vecinal. La Guardia Civil, la comunidad médica, compañeros y amigos no dudaron en sumar fuerzas.
Su lema era claro: “Lo difícil se hará, lo imposible tardará un poco más.” Y así vivió. Con entereza, esperanza y una fe inquebrantable en el amor de los suyos.
El 3 de marzo de 2024, en plena batalla contra la enfermedad, Alfonso y Marina se casaron en la capilla del Hospital Virgen de la Arrixaca. Lo hicieron acompañados por sus hijos -de 5 y 8 años- y como gesto de amor y fortaleza, apenas tres días antes de que Alfonso fuera intervenido quirúrgicamente.
Pese a los tratamientos y los esfuerzos, en septiembre le detectaron metástasis en el hígado y la recaída del tumor en el mismo punto del páncreas. La quimioterapia dejó de hacer efecto. Pero él nunca dejó de luchar.
Hoy, toda una comunidad despide a Alfonso con admiración y gratitud. Su historia recordó lo esencial: la fuerza del amor, la importancia de no rendirse y la capacidad de una sociedad unida para acompañar en los momentos más duros.