José Luis Ábalos ha negado este lunes ante el Tribunal Supremo los 94.800 euros sin justificar que le atribuye la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil durante los últimos diez años. El exministro de Transportes ha asegurado que, según sus cuentas, la cantidad es inferior y ha ironizado con el alcance económico que se le atribuye dentro del caso de las mascarillas.
“He hecho las cuentas y sale bastante menos”, ha señalado Ábalos durante su declaración como acusado, antes de añadir: “Si hubiera dinero, aflora”. El exdirigente socialista ha defendido que, tras cuatro años de investigación, no se le han localizado cuentas, fondos ni dinero oculto más allá de los importes que figuran en los informes de la Guardia Civil.
“Este es el gran caso de corrupción de las mascarillas”
Ábalos ha cargado contra la cifra que le atribuye la UCO y ha señalado que “en cada declaración aumentan los millones” que se le imputan. En ese sentido, ha afirmado que la Guardia Civil halló los 94.800 euros porque, según su versión, “no ha habido forma” de encontrar “nada más”.
El exministro ha explicado que parte de los ingresos en efectivo que se le atribuyen en 2020 corresponderían al alquiler de un piso por parte de Koldo García, su exasesor, y a un alquiler vacacional para Joseba García, hermano de Koldo.
“La investigación empezó en abril del 22. Estamos en mayo del 2026. ¿Me quiere decir que en cuatro años no me han localizado cuentas, dinero, fondos?”, ha planteado Ábalos durante su declaración. También ha sostenido que se pueden ocultar cantidades de 100.000, 200.000 o 300.000 euros, pero no millones.
“Todo lo que se me atribuye en esta causa son 94.800 euros de origen desconocido. Esto es lo que se van a encontrar en diez años para el gran caso de corrupción de las mascarillas”, ha ironizado.
Niega haber ordenado contratar con la empresa de Aldama
Ábalos también ha rechazado haber ordenado la contratación de la empresa Soluciones de Gestión, vinculada al empresario Víctor de Aldama, para la compra de mascarillas durante la pandemia. El exministro ha admitido que dio la “orden política” de conseguir material sanitario, pero ha defendido que la contratación correspondía a Puertos del Estado y Adif.
Según su versión, su prioridad en aquel momento era conseguir equipos de protección cuanto antes para los trabajadores esenciales del transporte. “Yo siempre dije que las mascarillas había que traerlas lo antes posible, que pusieran todos los medios para ello”, ha afirmado.
El exministro ha asegurado que no conoció las ofertas concretas y que supo por Koldo García que hubo varias alternativas a la de Soluciones de Gestión. También ha defendido que, en situación de emergencia, la legislación permitía agilizar la contratación y que la adjudicación no fue para él un contrato especial, sino “un contrato más del Ministerio”, salvo por el objeto de la compra.
Ábalos admite “vínculos singulares” con Koldo
Durante su declaración, Ábalos ha reconocido que mantuvo “vínculos singulares” con Koldo García, a quien nombró asesor en el Ministerio de Transportes. Ha explicado que lo incorporó en agradecimiento a su “entrega y lealtad” como conductor y asistente personal durante su etapa como secretario de Organización del PSOE.
El exministro ha señalado que Koldo llegó a su entorno a través de Santos Cerdán y que, por la intensidad de los viajes y la disponibilidad que necesitaba, acabó generándose una relación de especial confianza.
Ábalos también ha defendido que Koldo formara parte de los consejos de administración de Puertos del Estado y Renfe Mercancías. Según ha explicado, no fue una excepción, ya que otros asesores del gabinete también ocupaban puestos similares en distintos consejos. A su juicio, esos nombramientos respondían a la confianza del ministro y a la necesidad de contar con información cuando hiciera falta.
Jéssica Rodríguez y el papel de Aldama
Otro de los bloques de la declaración se ha centrado en Jéssica Rodríguez, expareja de Ábalos. El exministro ha asegurado que la conoció a través de Víctor de Aldama, pese a que ambos lo han negado, y ha sugerido que ella pudo ser coaccionada para declarar contra él.
“Ella no dice eso si no se la ha coaccionado”, ha afirmado Ábalos, después de recordar que Jéssica Rodríguez declaró que no conocía a Aldama. Según su versión, la conoció en una cena celebrada en un piso de la calle Atocha vinculado a un socio del empresario, en la que también estaban Aldama, Koldo García, Jéssica y una amiga de ella.
El exministro ha reconocido que mantuvo con ella una relación extramatrimonial y ha descrito la ruptura como “muy brusca”. También ha lamentado que su intimidad esté “tan reventada” y ha llegado a afirmar que se ha convertido en “carne de meme”.
Niega haber intervenido para colocar a Jéssica en Ineco
Ábalos ha negado haber pedido a Koldo García que hablara con la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, para que Jéssica Rodríguez comenzara a trabajar en Ineco. “Nunca hablé con Isabel sobre esta cuestión, jamás”, ha declarado.
También ha asegurado que desconocía que Jéssica no acudiera a trabajar y ha defendido que, si una persona quería un empleo en el ámbito público, debía pasar por los procesos correspondientes.
Sobre el piso en el que vivía Jéssica Rodríguez en la Plaza de España de Madrid, Ábalos ha admitido que le constaba que lo pagaba Alberto Escolano, socio de Aldama, aunque ha asegurado que él no tenía ningún compromiso con ella. También ha afirmado que nunca tuvo llaves del apartamento ni pasó una noche allí.
La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos, 19 para Koldo García y siete para Víctor de Aldama por presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia. Las acusaciones populares que encabeza el PP reclaman 30 años de prisión para el exministro y para su exasesor.