El temor a posibles conflictos bélicos a nivel global ha provocado un incremento en la demanda y construcción de búnkeres, un fenómeno que evoca la edificación de refugios antiaéreos durante la Guerra Civil Española.
En Murcia, aún se conservan vestigios de aquellos años, como el habitáculo subterráneo situado a unos cuatro metros de profundidad bajo el actual Mercado de Correos. Esta estructura, construida en 1937 por el comité de defensa de la capital, formó parte de un proyecto que contemplaba la creación de 43 búnkeres con capacidad para albergar a cerca de 10.000 personas, con el objetivo de proteger a la población civil de los bombardeos aéreos.
Aunque la capital murciana no sufrió grandes ataques aéreos, registrándose únicamente tres incidentes en su término municipal, la construcción de estos refugios se consideró prioritaria en aquel contexto de incertidumbre.
El búnker del Mercado de Correos, con una amplitud de aproximadamente un metro y una altura de 1,85 metros, disponía de bancos de obra y podía albergar a unas 200 personas. Además de su función como refugio, también se utilizó para guardar documentos importantes de la administración de Correos. La Guerra Civil Española marcó un punto de inflexión al ser el primer conflicto en el que la población civil fue objeto de bombardeos aéreos, lo que impulsó la creación de estas infraestructuras defensivas en la región y en otros puntos del país.