La víctima del crimen de la gasolinera de Sutullena, en Lorca, se estaba grabando a sí mismo con el teléfono móvil en un vídeo en el momento en el que se originó la pelea. Se trata de una grabación que, al parecer, no se encuentra recogida entre los elementos que obran en la instrucción del procedimiento.
Así lo ha hecho saber la hermana del fallecido durante su comparecencia como testigo en la segunda sesión del juicio, que comenzó el pasado viernes tras la constitución del tribunal del Jurado y ha continuado este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, presidida por el juez David Castillejo.
En esta sesión se han visualizado tres vídeos de unos 20 minutos de duración de la gasolinera que graban la misma secuencia de la pelea pero desde distintos puntos de vista: la de los surtidores, la entrada a la estación de servicio y la de los lavaderos.
La primera testigo en intervenir ha sido la hermana del fallecido, quien ha señalado que su madre, de 80 años, "todavía necesita medicación para poder llevar el día" como consecuencia de la muerte de su hijo. Asimismo, ha reconocido que no conocía a los acusados, a los que ha puesto cara en el juicio.
Ha señalado que su hermano, que tenía 47 años en el momento de los hechos, padecía una discapacidad de nacimiento y necesitaba usar bastón para andar, ya que tenía una dismetría de las piernas (una pierna más larga que la otra) y no podía hacer una vida "tranquila".
A preguntas de la abogada de la acusación, la hermana ha señalado que era "imposible" que su hermano pudiera correr. Además, ha reconocido que le consta que su hermano consumió porros la noche de los hechos porque pudieron tener acceso al móvil del fallecido, porque se lo entregó la policía, y vieron vídeos de esa madrugada.
Además, en el móvil había un vídeo en el que su hermano estaba grabando un directo y "no estaba en un estado normal, estaba drogado", algo que, a su juicio, era evidente. En el vídeo se ve llegar a uno de los acusados y su hermano "le hace un saludo en plan un poco gracioso".
El individuo entró a la tienda de la estación de servicio y, al salir, "se ve como él se dirige a mi hermano diciéndole algo y seguidamente se ve como él coge un taburete y ya, claro, la imagen se corta; entiendo que a mi hermano se le cayó el móvil", ha remarcado.
Al parecer, ese vídeo no obra en la causa, pero la hermana ha señalado que ella lo tiene guardado en el móvil de su hermano, que está en su casa. "Es que a mí nadie me la ha pedido, nadie me ha solicitado nada", ha zanjado.
En su intervención, la testigo ha señalado que "esta gentuza actúa así siempre, van en grupo, con navajas" y siempre llevan un menor "por si hay algo que esconder", porque "no puede ser registrado por la policía".
A preguntas de la abogada de la defensa, la testigo ha señalado que su hermano "de un tiempo atrás estaba pasando muy mal momento, en un estado depresivo" porque "había roto con su pareja y hacía dos meses que habíamos enterrado a otro hermano mío de una forma también dolorosa", ha señalado.
"Yo solo quiero que quede constancia que la muerte de mi hermano no fue fortuita, que a él lo atacaron por la espalda, lo apalearon, lo acorralaron y lo asesinaron sin que él tuviera ni la más mínima oportunidad de defenderse; él no dio ni un golpe, mientras que su cuerpo tenía más de 50 heridas de golpe y arma blanca", ha zanjado.
"SE MONTÓ UN BARULLO"
La segunda testigo es una cliente de la gasolinera que estuvo allí en el momento de los hechos junto a su ex pareja y se quedaron montados en el coche porque no les gustó el ambiente que había allí. Cuando finalmente bajaron a comprar tabaco, su ex pareja y acompañante le advirtió que había una persona tendida en el suelo junto a uno de los surtidores.
Ha reconocido que ella no vio ninguna agresión, solo a gente correr y tampoco pudo ver si estaban armados. "Yo es que estaba con el teléfono", ha señalado.
También ha comparecido como testigo el ex novio de la anterior testigo, quien dijo que decidió quedarse en el coche para no tener que hacer cola, pero no sospechó del ambiente que había en la estación de servicio. "Estaba el ambiente muy tranquilo, la verdad", ha señalado, aunque sí ha reconocido que hubo un momento en el que se montó un "barullo" y él solo vio "gente corriendo".
Al bajarse del coche para comprar tabaco, vio a la víctima tendida en el suelo. "Me acerqué a ver si necesitaba algún tipo de soporte", según el testigo, quien se dio finalmente de que era algo grave porque tenía una herida en el tórax justo en el momento en el que apareció la Policía Local.
LOS TESTIGOS ESCUCHARON: "LE HE PINCHADO"
En cuarto lugar ha comparecido un amigo de la víctima mortal que esa noche llegó con el finado a la gasolinera a bordo de un coche en compañía de otras tres personas, cinco en total. Ha explicado que llegaron a la estación de servicio para comprar y él entró dentro de la tienda.
Al salir, ya se encontró la discusión. Así, ha recordado que fue su amigo el que cogió el taburete y se lió a golpes con los integrantes del otro grupo. "Yo y mi primo intentamos separar como pudimos y se quedó la cosa ahí", tal y como ha señalado. La víctima se fue por su cuenta a la zona de aparcamiento de los coches y ellos dieron el incidente por resuelto.
"Nosotros queríamos que no volviera para que no continuara la pelea", ha manifestado el testigo, quien ha señalado que él no vio la pelea final, en la que se produjo la agresión con arma blanca en la parte trasera de la estación de servicio.
Al terminar, en cuestión de segundos, pudo ver al grupo de agresores correr y se montaron en el coche para huir. Asimismo, pudo escuchar: "le he pinchado". Por ello, pidieron a la dependienta que llamara a una ambulancia y fueron a buscar a su amigo, que estaba tirado en el suelo. Acto seguido, él y su primo fueron a pedir ayuda a la comisaría, que estaba a 50 metros de distancia.
El testigo pudo ver el bastón de la víctima, que era como una "caña" y tenía un "pincho" dentro, pero ha negado que los acusados usaran ese bastón como arma para agredir a su amigo. En cualquier caso, ha admitido que su amigo estaba "colocado" esa noche porque "normalmente" consumía porros.
También ha señalado que su amigo "no tenía problemas con nadie" y, por ello, desconoce por qué llevaba un pincho escondido en el bastón.
En quinto lugar ha intervenido como testigo otro de los amigos de la víctima, que también llegó con él a la estación de servicio la noche de los hechos. Ha reconocido que su amigo fue el que se puso a discutir con uno de los acusados, aunque desconoce el motivo.
Uno de los miembros del otro grupo cogió el bastón de la víctima y le dio un golpe a su propietario, momento en el que cayó al suelo el pincho que llevaba dentro.
Tanto él como otro de los acompañantes de la víctima decidieron marcharse y no intervinieron ni tan siquiera para separar a los contendientes porque no querían problemas y porque la situación les pareció peligrosa. "Cuando estaba en mi casa escuchamos un chillido", ha señalado. En ese momento, le llamó otro de sus amigos y le contó que su amigo había fallecido.
El sexto testigo ha sido otro de los amigos de la víctima, al que conocía de "toda la vida" y que también acudió con él a la estación de servicio. Ha señalado que su amigo y los integrantes del otro grupo estuvieron hablando y comenzaron una discusión cuyo motivo desconoce. Tanto él como su primo trataron de mediar.
