El Real Murcia llegó a Can Dragó con urgencias y salió con oxígeno. La victoria ante el Europa no solo suma tres puntos. También cambia el paisaje. El equipo de Curro Torres respondió en uno de esos partidos que miden el pulso competitivo de una temporada y lo hizo mezclando pegada, resistencia y un nombre inesperado que terminó marcando la tarde: Manu García.
Había retoque profundo en el once. Hasta cinco cambios. Un mensaje claro del técnico: mover piezas para mover inercias.
El inicio fue del Europa. Empuje local, ambiente grande y sensación de partido incómodo. El Murcia tardó unos minutos en asentarse y además perdió pronto a Norge Mier por lesión. Otro golpe más. Entró Jon García. Y a partir de ahí cambió el guion.
El equipo grana empezó a gobernar desde la pausa y encontró en el balón parado un filón. Moyita, con esa zurda que siempre encuentra algo, comenzó a inclinar el campo. En el minuto 14 llegó el primero. Remató Jon García, respondió el portero y Juanto Ortuño, atento al rechazo, cabeceó a la red. Gol de delantero. Gol de estar donde hay que estar.
El segundo tuvo la misma firma colectiva. Falta lateral botada por Moyita y remate certero de Óscar Gil para el 0-2. Dos acciones detenidas, dos golpes quirúrgicos y una primera parte que el Murcia cerró con autoridad creciente.
Tras el descanso tocaba gestionar. Y el equipo lo hizo bien durante un tramo largo. Sin sufrir demasiado, sin perder la estructura y con el partido controlado. Curro Torres refrescó piernas con la entrada de Flakus y Bustos, pero el encuentro se agitó de golpe en el minuto 66.
Piñeiro salió mal, vio la roja y dejó al Murcia con diez. El árbitro señaló además penalti, aunque el FVS corrigió la decisión.
Y ahí emergió la historia del día. Manu García, portero del Imperial, saltó al campo para debutar con el primer equipo y sostuvo al Murcia con una actuación enorme. Varias paradas de mérito, personalidad y una serenidad que sostuvo al grupo en el tramo más largo del partido.
Junto a él, también crecieron otros nombres de cantera. Héctor y Jorge cerraron filas en defensa y ayudaron a construir una resistencia coral durante un añadido de más de cien minutos totales de juego.
El pitido final tuvo sabor doble. Por la victoria y por la forma de conseguirla. El Murcia alcanza los 45 puntos y mete seis de margen con el descenso a la espera del resto de la jornada.