Moreno gana en Andalucía pero pierde la mayoría absoluta mientras el PSOE consuma su hundimiento
El PP logra su mayor cosecha de votos en Andalucía pero pierde cinco escaños y se queda a dos de la mayoría absoluta. El PSOE cae a su peor resultado histórico y Adelante Andalucía se cuadruplica hasta los ocho diputados.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha ganado las elecciones autonómicas del 17 de mayo con más votos que nunca —superando en más de 50.000 sufragios su resultado de junio de 2022—, pero el Partido Popular se queda con 53 diputados en el Parlamento andaluz, cinco menos que en la legislatura anterior y a dos escaños de la mayoría absoluta cuando el escrutinio supera el 98,3%. La aritmética obliga a Moreno a negociar su investidura con Vox, el escenario que el propio presidente había llamado "el lío" y que había intentado evitar durante meses señalando los precedentes de Aragón, Extremadura y Castilla y León.
Los populares vuelven a ser la fuerza más votada en las ocho provincias andaluzas, pero la pérdida de un escaño en Cádiz, Córdoba, Huelva, Málaga y Sevilla ha sido suficiente para dejarlos sin la holgura que buscaban. La caída de 1,6 puntos en el respaldo electoral respecto a 2022 no representa una derrota, pero convierte el triunfo en una victoria condicionada.
El árbitro: Vox
Vox alcanza los 15 escaños de la mano de Manuel Gavira, sumando un diputado más respecto a los obtenidos por Macarena Olona en las elecciones de 2022. La formación se convierte así en árbitro indispensable para la investidura de Moreno, repitiendo el papel que ya protagonizó en 2018, cuando irrumpió en el Parlamento andaluz con 12 escaños y facilitó el primer gobierno no socialista de la historia de la comunidad. Aquella vez el apoyo fue sin contraprestaciones explícitas; esta no lo será. Durante toda la campaña, Vox ha exigido al PP la aplicación en Andalucía del principio de 'prioridad nacional', ya vigente en Aragón y Extremadura, y ha advertido de que no repetirá el apoyo gratuito de hace cuatro años.
El PSOE en su suelo histórico
María Jesús Montero, candidata socialista, encaja la noche más dura de los socialistas andaluces. Con 28 diputados, el PSOE alcanza su peor resultado en Andalucía, el territorio que históricamente había sido su principal granero de votos en España. Montero había apostado por convertir el 17M en un "referéndum" sobre la gestión de los servicios públicos —con especial foco en la sanidad—, pero la fórmula no ha logrado movilizar al electorado progresista lo suficiente para frenar la caída. Los socialistas empeoran los resultados obtenidos por su antecesor, Juan Espadas, y pierden el segundo puesto únicamente en Almería, donde Vox los supera en votos; en el resto de provincias se mantienen como segunda fuerza.
El 'sorpasso' de Adelante Andalucía
La gran sorpresa de la noche llega desde la izquierda del PSOE. Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García, cuadruplica los resultados de Teresa Rodríguez y salta de dos a ocho diputados, rozando los 400.000 votos y el 9,6% del sufragio. La formación obtiene representación en seis provincias —con dos escaños en Cádiz y dos en Sevilla— y supera en votos a Vox precisamente en esas dos circunscripciones. El crecimiento de Adelante permite dar el 'sorpasso' a Por Andalucía, la coalición integrada por IU, Podemos, Sumar y otras formaciones de la izquierda liderada por Antonio Maíllo, que resiste con cinco escaños —los necesarios para mantener grupo parlamentario propio— aunque pierde 1,4 puntos de apoyo respecto a 2022.
Un Parlamento más fragmentado
El 17 de mayo deja en Andalucía un Parlamento con cinco grupos parlamentarios y ninguno con mayoría absoluta. Moreno tendrá que negociar con Vox el precio político de una investidura que los números hacen inevitable. El PP ha crecido en votos pero ha perdido asientos; el PSOE ha marcado su mínimo histórico en su tierra más emblemática; y la izquierda ha experimentado una recomposición interna con el ascenso de Adelante y la resistencia de Por Andalucía. La legislatura que comienza en Andalucía parte de una geometría parlamentaria más compleja que la anterior, con más actores en juego y ninguno en condiciones de imponerse por sí solo.