Al menos 31 personas han muerto y 149 han resultado heridas tras una oleada de ataques lanzados en la madrugada de este lunes por el Ejército de Israel contra Líbano, incluidos bombardeos sobre la capital, Beirut, según ha informado el Ministerio de Sanidad libanés.
Del total de víctimas, 20 fallecidos y 91 heridos se han registrado en Beirut, mientras que en el sur del país se contabilizan 11 muertos y 58 heridos. Entre los fallecidos figuran siete miembros de una misma familia en la localidad de Tul, en el distrito de Nabatiyé.
Ataques en respuesta a Hezbolá
El Ejército israelí ha asegurado que los bombardeos se producen en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel.
Un portavoz militar ha indicado que las fuerzas israelíes están golpeando “con fuerza” objetivos del grupo chií en todo el territorio libanés, incluidos miembros “de alto rango” en Beirut y posiciones en el sur del país.
Además, Israel ha ordenado la evacuación de hasta 53 localidades en el sur y el este de Líbano ante el riesgo de nuevos ataques.
Por su parte, Hezbolá ha confirmado el lanzamiento de cohetes, en lo que ha descrito como una acción “en venganza” por la muerte de Jamenei y en defensa de Líbano.
Líbano denuncia una escalada peligrosa
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha condenado el ataque contra territorio israelí —sin señalar directamente a Hezbolá— y lo ha calificado como un “acto irresponsable” que pone en peligro al país.
Según Salam, este tipo de acciones “da pretextos a Israel” para continuar sus ofensivas, por lo que ha convocado una reunión de emergencia en el Palacio de Baabda junto a la Presidencia para abordar la situación.
En la misma línea, el presidente Joseph Aoun ha advertido de que el lanzamiento de cohetes desde territorio libanés amenaza los esfuerzos para mantener al país al margen de un conflicto regional de mayor escala.
Un alto el fuego cada vez más frágil
La escalada se produce pese al alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024 entre Israel y Hezbolá. El acuerdo contemplaba la retirada de fuerzas del sur de Líbano, aunque Israel ha mantenido cinco posiciones militares en la zona, una decisión que ha sido criticada tanto por Beirut como por el propio grupo chií.
Las autoridades libanesas y Naciones Unidas han denunciado en reiteradas ocasiones los bombardeos israelíes, mientras que Israel sostiene que sus operaciones están dirigidas exclusivamente contra actividades de Hezbolá.
El repunte de la violencia amenaza ahora con reabrir un frente de conflicto a gran escala en la región, en un contexto ya marcado por la tensión entre Israel, Irán y sus aliados.