La consejera de Política Social, Familias e Igualdad, Conchita Ruiz, leyó anoche el pregón que dio inicio a las fiestas patronales de El Esparragal, la pedanía del municipio de Murcia que celebra estos días a su patrona. La titular del departamento autonómico centró su intervención en los vecinos y puso en valor la "grandeza" de quienes residen y trabajan en este núcleo, a los que situó como verdaderos protagonistas de la celebración.
Ruiz articuló su discurso en torno a cuatro rasgos que, según señaló, definen el carácter de la población de la pedanía: los valores, el esfuerzo, la cercanía y el compromiso con los demás. La consejera no se limitó a una fórmula de cortesía institucional, sino que vinculó esos atributos a la vida cotidiana del núcleo y a la manera en que sus habitantes se relacionan entre sí.
Los vecinos, eje del discurso
Uno de los ejes del pregón fue el reconocimiento al trabajo silencioso que los vecinos desarrollan año tras año para que las fiestas sean posibles. Ruiz subrayó que esa labor, habitualmente invisible para quien solo acude a los actos, constituye la base sobre la que se sostiene el programa festivo. En su intervención, la consejera describió esa implicación colectiva como "una de las mayores riquezas de esta pedanía murciana".
El planteamiento desplaza el foco desde la organización de los actos hacia el tejido vecinal que los hace posibles. Sin ese engranaje de personas que preparan, coordinan y sostienen cada actividad, la continuidad del calendario festivo no podría mantenerse en los términos actuales. La consejera insistió en ese punto como elemento diferencial de El Esparragal frente a una lectura puramente programática de las fiestas.
Devoción y respeto por las tradiciones
El pregón abre oficialmente las celebraciones en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de El Esparragal. Ruiz destacó la devoción de los vecinos hacia su patrona y el "respeto por las tradiciones" que, a su juicio, mantiene viva la identidad del núcleo. Ambos elementos, el religioso y el comunitario, aparecieron entrelazados en el discurso, sin que la consejera estableciera jerarquía entre uno y otro.
Esa combinación explica el propio formato de la celebración: junto a los actos estrictamente religiosos dedicados a la patrona, el calendario incorpora propuestas abiertas al conjunto del vecindario, de modo que la dimensión devocional y la festiva conviven a lo largo de los mismos días.
Una semana de actos culturales, musicales y religiosos
Las fiestas patronales de El Esparragal se prolongan durante una semana e incluyen actividades culturales, propuestas musicales y eventos religiosos dedicados a la patrona. El programa combina así los tres ámbitos habituales en las celebraciones de las pedanías del municipio de Murcia, con actos repartidos a lo largo de todos los días de fiesta.
La duración semanal permite escalonar la programación y que los distintos actos no compitan entre sí, algo especialmente relevante en un núcleo donde buena parte de la organización recae sobre los propios vecinos. El pregón funciona en esa estructura como acto de apertura: marca el arranque oficial y concentra la atención antes de que comience el desarrollo del calendario.
Un agradecimiento a la "gran familia" de la pedanía
Ruiz cerró su intervención con un agradecimiento expreso a los vecinos por haberle abierto las puertas y haberle permitido sentirse parte "de esta gran familia que es El Esparragal". La consejera aprovechó el tramo final del pregón para desear a los asistentes unas fiestas "llenas de alegría, de emoción y de recuerdos imborrables".
La lectura del pregón por parte de una responsable del Gobierno regional sitúa además la celebración de esta pedanía en el mismo plano institucional que el resto de fiestas patronales que se suceden estas semanas en los distintos municipios y pedanías. El discurso de Ruiz, orientado de forma expresa hacia el papel de los vecinos, evitó el balance de gestión y se ciñó al reconocimiento de la comunidad que sostiene las fiestas.