El Gobierno de la Región de Murcia ha movilizado este sábado un contingente de 20 bomberos y técnicos para colaborar en la extinción de los incendios forestales que afectan a Ávila (Castilla y León) y Madrid, dos escenarios situados en nivel 3 de emergencia. El operativo, que se desplaza con nueve vehículos y un helicóptero, partió a las 11.10 horas con destino al frente abulense.
La composición del dispositivo responde a un perfil netamente especializado y no a un envío genérico de personal. Del total de efectivos, doce son bomberos forestales del BRIMUR, el cuerpo de intervención en emergencias dependiente del Ejecutivo autonómico. A ellos se suman dos agentes medioambientales, dos capataces coordinadores, un técnico de extinción, un oficial de seguridad, un oficial de enlace y un analista. La estructura combina, por tanto, trabajo directo sobre el terreno con funciones de mando, coordinación y análisis.
Un operativo terrestre y aéreo
En el apartado de medios materiales, la Comunidad ha puesto a disposición del dispositivo dos vehículos autobomba y siete vehículos ligeros, hasta completar los nueve medios terrestres que integran la columna. El apoyo aéreo se incorporó por separado: el helicóptero despegó a las 12.00 horas, cincuenta minutos después de la salida por carretera del resto del contingente.
La presencia de figuras como el oficial de enlace resulta determinante en operativos que cruzan fronteras autonómicas, ya que es el encargado de encajar el trabajo del equipo murciano dentro de la cadena de mando del dispositivo que recibe la ayuda. En la misma línea, el analista y el oficial de seguridad completan un esquema orientado a que la aportación sea operativa desde el primer momento de la llegada.
Navaluenga, el destino del contingente
El punto de referencia del despliegue es el puesto de mando de Navaluenga, situado en el sector del incendio que afecta a la provincia de Ávila. Hacia esa localidad se dirigieron tanto los medios terrestres como el helicóptero, que quedarán integrados en la estructura de extinción del territorio afectado.
La declaración de nivel 3 en ambos incendios marca el contexto de esta movilización. Se trata del escalón que refleja la máxima gravedad en la clasificación de emergencias por incendio forestal, y es precisamente esa situación la que ha motivado la petición y el envío de refuerzos desde otras comunidades autónomas.
Dos consejerías al frente de la coordinación
El dispositivo está coordinado de forma conjunta por las consejerías de Presidencia, Juventud, Acción Exterior y Emergencias y de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, un reparto que refleja la doble naturaleza del operativo: gestión de emergencias y personal especializado en el ámbito forestal y medioambiental.
El consejero de Presidencia, Juventud, Acción Exterior y Emergencias, Marcos Ortuño, ha subrayado que "la Región de Murcia, siempre que es posible, coopera con las comunidades afectadas por el fuego o que se enfrenten a situaciones de especial gravedad". El titular del departamento ha añadido que, en este tipo de episodios, "es fundamental estar unidos y luchar todos contra los incendios".
Teruel y Extremadura, los precedentes
Ortuño ha recordado que no es la primera vez que la Comunidad pone sus recursos a disposición de otros territorios en emergencias de esta naturaleza. El precedente más reciente se produjo la semana pasada, con el envío de medios para combatir el incendio forestal declarado en Teruel, y el verano anterior el Ejecutivo autonómico ya había movilizado efectivos con motivo de la emergencia registrada en Extremadura.
Sin merma de la capacidad de respuesta
Uno de los elementos que el Gobierno regional ha querido dejar claros es que la salida de este contingente no afecta a la capacidad de respuesta de la Comunidad ante posibles incidencias que puedan producirse dentro del propio territorio. La movilización se produce en plena temporada de alto riesgo de incendios forestales, el periodo del año en el que el dispositivo autonómico opera con su despliegue más amplio.
Ese matiz resulta relevante porque condiciona el margen con el que cuentan las comunidades para prestar ayuda mutua durante los meses de verano: el envío de medios a otro territorio solo se activa cuando la situación interna permite mantener cubiertas las necesidades propias.