La preocupación crece en el sector ganadero de la Región tras confirmarse nuevos focos de lengua azul, una enfermedad vírica que afecta a ovejas, cabras y vacas.
En total, se han registrado siete explotaciones ovinas afectadas: una en Cehegín, cinco en Calasparra, y una en Moratalla. Aunque la enfermedad no se transmite al ser humano, su impacto en el ganado es notable y puede generar importantes pérdidas económicas.
Las medidas a adoptar, tal y como incidió la consejera, es la vacunación. El Gobierno regional dispone de vacunas y las pone a disposición de los ganaderos que quieran hacerlo. En total en el último año se han invertido 156.000 euros para la compra de 150.000 dosis.
Los veterinarios recomiendan extremar la vigilancia y reforzar las medidas de prevención. En este sentido, las autoridades insisten en la necesidad de vacunar a los animales para reducir el riesgo de expansión.
Mientras tanto, los ganaderos permanecen en alerta, supervisando de cerca a sus rebaños y manteniendo contacto permanente con los servicios veterinarios para actuar con rapidez ante cualquier síntoma sospechoso.