La autopsia concluye que la muerte del comerciante de Molina fue natural

El informe forense atribuye el fallecimiento a una arritmia ventricular causada por una grave cardiopatía previa y descarta una muerte violenta
Cámara de seguridad en el momento de la agresión
Cámara de seguridad en el momento de la agresión

La muerte de Felipe Hernández, propietario del comercio Tejidos Hernández, en Molina de Segura, fue de origen natural, según concluye el informe del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Murcia, ya incorporado a la causa judicial. El documento atribuye el fallecimiento a una arritmia ventricular en un paciente con una importante cardiopatía previa, aunque señala que el estrés derivado de la agresión sufrida minutos antes por parte de sus hijos pudo actuar como factor precipitante del desenlace.

El informe médico-forense establece de forma expresa que el tipo y la etiología de la muerte son naturales y descarta la existencia de lesiones letales. La causa inmediata del fallecimiento fue una arritmia ventricular, con antecedentes de cardiopatía isquémica crónica, hipertrofia cardíaca severa, prótesis aórtica mecánica y marcapasos, además de tratamiento anticoagulante.

 

Lesiones leves y fracturas compatibles con la reanimación

Durante la autopsia, los forenses detectaron contusiones y erosiones leves, principalmente en la zona nasal y extremidades, pero ninguna lesión traumática incompatible con la vida. Las fracturas costales observadas en ambos hemitórax fueron consideradas compatibles con las maniobras de reanimación cardiopulmonar practicadas durante más de treinta minutos por los servicios sanitarios.

Tampoco se hallaron hemorragias cerebrales, fracturas craneales ni lesiones internas que pudieran explicar el fallecimiento por una causa violenta. Los análisis toxicológicos resultaron negativos.

La agresión, un factor precipitante

El informe forense subraya, no obstante, que la situación de estrés intenso vivida por la víctima en el contexto de la agresión pudo haber contribuido a desencadenar la arritmia fatal. En sus conclusiones, los médicos forenses señalan que el traumatismo menor o el estrés actuaron como factor precipitante, mientras que la enfermedad cardíaca constituyó la concausa preexistente determinante de la muerte.

Felipe Hernández fue agredido en el interior de su comercio en la mañana del 19 de julio y, tras salir del establecimiento en busca de ayuda, se desplomó en la calle, donde falleció pese a los intentos de reanimación.

Investigación judicial en curso

La causa sigue instruyéndose en el tribunal de instancia de Molina de Segura. La agresión fue captada por las cámaras de seguridad del establecimiento y dio lugar a la detención de dos de los hijos del comerciante, que continúan investigados en el procedimiento.

El informe forense será una pieza clave para delimitar el encaje penal de los hechos, al descartar una muerte violenta y establecer una relación indirecta entre la agresión y el fallecimiento, condicionada por la grave patología cardíaca previa que padecía la víctima.