PRIMERA RFEF

El Real Murcia resucita en el Enrique Roca y sueña con el 'playoff'

Los goles de Óscar Gil y Jorquera sostuvieron una victoria sufrida ante el Atlético Madrileño (2-1) que coloca a los granas a cinco puntos del descenso y a cinco del 'playoff'
Óscar Gil celebra su gol con el Real Murcia
Óscar Gil celebra su gol con el Real Murcia

Hay partidos que hacen más que sumar tres puntos. El que disputó el Real Murcia este Domingo de Resurrección en el Enrique Roca fue uno de ellos. Ante un Atlético Madrileño que llegaba al estadio murciano con aspiraciones de liderato y con el aval de haber remontado en dos de sus últimas tres victorias, los granas firmaron posiblemente su mejor partido del año: sólidos sin balón, verticales con él, capaces de dominar con autoridad durante una primera parte casi perfecta y de aguantar con carácter una segunda mitad en la que el sufrimiento formó parte del precio de ganar. Tercera victoria consecutiva. Y un horizonte que, de repente, vuelve a tener dos caras.

El partido empezó con el Atlético Madrileño mandando en la posesión, pero la iniciativa visitante duró lo que tardó Óscar Gil en aparecer. El central, convertido en un recurso ofensivo inesperado a la hora de los córners, adelantó al conjunto de Curro Torres en el minuto 6 tras un rebote envenenado en el área que él supo aprovechar mejor que nadie. No fue un gol de belleza, pero llegó en el momento justo para un equipo que necesitaba golpear pronto. Y eso, con el estado de ánimo que arrastraba el vestuario hasta hace poco más de dos semanas, tenía un valor añadido.

A partir de ahí, los granas encontraron su mejor versión. Pedro Benito fue un puñal constante por el carril derecho, hiriendo una y otra vez a una defensa rojiblanca que no encontró la manera de frenarlo. Jorge Mier ejerció de comodín posicional entre los centrales, dando más libertad a Cristo Romero y David Vicente. Y Palmberg, como antesala de cada transición, conectó con precisión los circuitos del mediocampo. El conjunto de Curro Torres llegó incluso a celebrar un segundo gol en el minuto 10, que el linier anuló por fuera de juego. No importó demasiado: el marcador acabó moviéndose antes del descanso.

Fue en el 42 cuando Jon García robó el balón en el centro del campo, inició la transición, la cedió a Palmberg y el brasileño encontró a Joel Jorquera en la frontal del área. El disparo pegó en el palo y entró. El Enrique Roca, que superó los 15.000 espectadores por primera vez en los últimos cuatro partidos, estalló. Y el Real Murcia se marchó al vestuario con un 2-0 que pocos hubieran firmado antes del pitido inicial.

La lesión de Óscar Gil en el minuto 32, que obligó a su sustitución por Moyita, fue el único contratiempo de una primera parte que los propios aficionados despidieron puestos en pie.

La segunda parte, sin embargo, fue otra historia. El Atlético Madrileño introdujo a Arnau Ortiz como segundo punta, reordenó su propuesta y en el minuto 55 encontró la recompensa: penalti señalado por una acción de Jon García sobre Miguel Cubo, el lanzamiento de Arnau despejado por Gazzaniga, y el propio exmurcianista anotando el rechace para poner el 2-1. El partido entró entonces en el alambre.

Los granas tuvieron opciones para sentenciar antes de que el marcador se complicara. La más clara llegó en el 76, cuando Flakus puso el balón en bandeja a Pedro Benito ante la portería vacía y el gaditano, para incredulidad de todos los presentes, la mandó fuera. En el 83, Curro Torres apostó por un triple cambio renovando todo el ataque: salieron Flakus, Benito y Jorquera, y entraron Ortuño, Narro y Yoldi. El técnico buscaba refrescar piernas y gestionar mejor los tiempos en unos minutos finales que se anunciaban tensos.

Y tensos fueron. El tiempo de descuento se estiró hasta los siete minutos y el Atlético Madrileño acumuló presión, pero el Real Murcia supo cómo gestionar el agobio. Sin conceder ocasiones claras ante Gazzaniga, los granas cruzaron la línea de llegada con la solidez de un equipo que ya no se deja llevar por el miedo.

La victoria deja al conjunto de Curro Torres en una posición de equilibrio matemático tan incómodo como esperanzador: a cinco puntos del descenso y a cinco del 'playoff'. La temporada todavía puede ir hacia cualquier lado, pero este Domingo de Resurrección el Real Murcia demostró que es capaz de competir contra cualquiera.