El Jimbee Cartagena no sabe jugar finales sin dramatismo. Tampoco perderlas. En Son Moix, ante un Palma que llevó el partido al límite, el equipo de Duda volvió a demostrar por qué es el gran dominador del fútbol sala español y levantó su tercera Supercopa consecutiva.
La final empezó con Palma marcando el pulso. Motta probó dos veces desde la falta directa y Fabinho dispuso de hasta dos mano a mano, pero siempre apareció Chemi. El portero del Jimbee sostuvo a su equipo en los peores minutos, achicó espacios y mantuvo el partido donde más le convenía a los cartageneros.
El primer golpe llegó al borde del descanso. Fran Cortés convirtió un lanzamiento de diez metros que tuvo que repetirse tras revisión del VIR. A la segunda no falló. 1-0 y ventaja mínima para el Jimbee en un partido que ya pedía algo más.
Palma respondió nada más volver de vestuarios. Apenas tres minutos tardó Alisson en igualar el marcador y devolver el encuentro a la tensión inicial. El duelo entró entonces en ese terreno incómodo en el que cada detalle pesa. Y ahí apareció la pizarra. A siete minutos del final, Osamanmusa culminó una jugada ensayada tras saque de esquina y devolvió la ventaja al Jimbee.
Parecía definitivo, pero no lo fue. Palma, jugando de cinco, forzó la última escena. A falta de 12 segundos, Ernesto sacó la zurda y empató el partido. Son Moix explotó. La final se iba a la prórroga.
Y en la prórroga mandó Fran Cortés. Nada más empezar, recogió un balón en banda, recortó y desde fuera del área firmó el 3-2. Poco después, otro diez metros por la séptima falta de Palma. Mismo protagonista, mismo desenlace. Hat-trick y el Jimbee empezaba a tocar el título.
Palma aún intentó estirarse. Osamanmusa se encontró con el palo, pero ya no había vuelta atrás. Con los baleares volcados y jugando de cinco, Waltinho robó y sentenció con el quinto. Punto final.
El Jimbee Cartagena volvió a levantar la Supercopa. Tres títulos consecutivos.