El Gobierno regional ampliará el próximo curso la red de colegios de Infantil y Primaria que impartirán primero de Educación Secundaria Obligatoria, de modo que serán 18 centros los que integren estas enseñanzas. Así lo anunció el consejero de Educación y Formación Profesional, Víctor Marín, quien subrayó que la medida busca reforzar el acompañamiento del alumnado hasta los 14 años.
Los once nuevos colegios autorizados para impartir primero, además de segundo de la ESO, son: Narciso Yepes, Nuestra Señora del Carmen, Francisco Noguera Saura, Juan de la Cierva, La Asomada, Fernando Garrido, La Purísima, Nuestra Señora de la Asunción, El Alba, Purísima Concepción además de San Pedro.
A ellos se suman los siete que ya contaban con esta oferta: Arteaga, Isabel Bellvis, Salzillo, Nuestra Señora de los Dolores, Guadalentín, Profesor Enrique Tierno junto al Garre Alpañez.
El consejero remarcó que la iniciativa pretende favorecer el éxito escolar, mantener a los estudiantes en un entorno próximo durante el tránsito entre etapas educativas en un momento especialmente sensible.
Más plazas de comedor, mejor conciliación
Otra de las consecuencias directas será el aumento de servicios complementarios. Marín avanzó que se habilitarán más de 300 nuevas plazas de comedor escolar, puesto que los centros que incorporan primero de la ESO disponen ya de esta prestación, algo que facilitará la conciliación de la vida laboral junto a la familiar.
La implantación de estos cursos en colegios de Primaria permitirá también equilibrar la distribución del alumnado en los institutos de cada zona, reduciendo la presión existente en algunos de ellos. El responsable autonómico recordó que la Región se sitúa entre los territorios con mayor proporción de IES por encima de los 700 estudiantes.
Revisión técnica de instalaciones
Antes de autorizar la ampliación, personal técnico de la Consejería visitó los centros solicitantes para verificar que disponen de espacios adecuados: pabellón deportivo, biblioteca, laboratorios, aulas específicas o aseos adaptados, entre otros equipamientos.
La planificación ha priorizado, además, entornos rurales así como comunidades educativas con mayor vulnerabilidad, atendiendo a las necesidades de escolarización de cada área.
Marín añadió que el proceso arranca este próximo curso aunque podrá extenderse en años posteriores con nuevas incorporaciones. A su juicio, no se trata solo de una reorganización administrativa, sino de un modelo que aporta seguridad, cercanía, confianza a menores que en muchos casos deben desplazarse en autobús a otra localidad cuando pasan al instituto.
La integración de etapas en un mismo recinto favorece el aprovechamiento de recursos humanos junto a los espaciales, mejora la coordinación docente, impulsa proyectos comunes orientados a elevar el rendimiento académico. También ayuda a las familias de zonas dispersas, evitando desplazamientos largos que en ocasiones dificultan la asistencia regular a clase.