La Unión Europea (UE) está desarrollando la "Estrategia de Preparación de la Unión", un plan integral destinado a fortalecer la resiliencia de Europa ante diversas amenazas emergentes, incluyendo conflictos armados, crisis climáticas, ciberataques y pandemias. Este enfoque proactivo busca garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos europeos en un entorno global cada vez más incierto.
Una de las principales directrices de esta estrategia es la recomendación a los ciudadanos de almacenar suministros esenciales que les permitan subsistir de manera autónoma durante al menos 72 horas en caso de emergencia. Los elementos sugeridos incluyen: agua potable, alimentos no perecederos, medicamentos básicos y linternas con baterías de repuesto.
Esta medida pretende preparar a la población para enfrentar situaciones en las que los servicios básicos puedan verse interrumpidos debido a crisis de diversa índole.