El Ayuntamiento de Alcantarilla ha reabierto al público el Museo de la Huerta tras una modernización integral que ha contado con un presupuesto cercano a los 3 M€, financiado por la Unión Europea a través de los fondos NextGeneration EU. La actuación incorpora al recinto una sala de proyección inmersiva 360º, un recurso museográfico que el consistorio presenta como una propuesta sin equivalente en el conjunto de la Región de Murcia.
El sistema instalado se basa en una proyección continua que cubre las cuatro paredes y el suelo de la sala. El planteamiento altera la posición habitual del visitante, que deja de observar el contenido desde fuera para situarse dentro del propio relato audiovisual, según han detallado fuentes municipales. Es el elemento que articula la nueva propuesta expositiva del equipamiento.
La alcaldesa de Alcantarilla, Paqui Terol, ha defendido el carácter diferencial de la instalación: "la puesta en marcha de esta sala inmersiva 360º supone una propuesta única en la Región de Murcia. Con este proyecto, buscamos que el público no sea un mero espectador, sino que se sienta parte de nuestra historia y que la viva en primera persona".
Cinco minutos de relato sobre el agua y el río Segura
El contenido audiovisual tiene una duración de cinco minutos y combina gráficos, imágenes reales y animaciones en tres dimensiones. El guion recorre la evolución histórica de la huerta de Murcia y concentra el foco en dos ejes: el papel del río Segura como elemento vertebrador y los hitos climáticos que han marcado el territorio, entre ellos las riadas. La experiencia se completa con un diseño sonoro y musical sincronizado con las transiciones visuales, de forma que el sonido acompaña cada cambio de escena.
La narración se construye a partir de la 'voz del agua', interpretada por el actor alcantarillero José Caride. Terol ha explicado que el objetivo del planteamiento es "que la gente comprenda la importancia vital que el agua tiene para nosotros. A través de la 'voz del agua', narrada por el afamado actor alcantarillero José Caride, el museo cuenta nuestro propio recorrido, desde nuestros orígenes hasta la actualidad. Queremos que este legado se transmita con fuerza a las nuevas generaciones".
Siete carruajes y una pieza vinculada a Ramón y Cajal
La reapertura incorpora además una sala destinada en exclusiva a la colección de carruajes, carros y medios de transporte históricos del museo. El fondo lo integran siete carruajes de época, acompañados de los distintos aperos que se empleaban con los animales de tiro, lo que permite mostrar de forma unitaria un conjunto que hasta ahora no disponía de espacio propio.
Entre las piezas expuestas destaca el carruaje que utilizó el científico y Premio Nobel español Santiago Ramón y Cajal durante las visitas que realizaba a su hija, residente en la zona. Se trata del elemento con mayor carga histórica de la colección y del principal reclamo de la nueva sala.
El área del escenario también ha sido renovada. El espacio cuenta ahora con una pantalla gigante 4k de casi siete metros, diseñada específicamente para su uso en exteriores, así como con altavoces de última generación con sonido envolvente. La dotación técnica habilita el recinto para desarrollar actividades al aire libre con condiciones audiovisuales propias de una instalación cerrada.
Accesibilidad universal en todo el recorrido
La intervención ha contemplado la accesibilidad universal a lo largo de todo el itinerario de visita. Las instalaciones incorporan suelo podotáctil y señalética en Braille en los tótems informativos, dos elementos que permiten recorrer el museo de forma autónoma a personas con discapacidad visual.
A ello se suman numerosos códigos QR distribuidos por el recorrido, que funcionan como apoyo para ampliar la información y los contenidos disponibles durante la visita.
Un recinto de 30.000 metros cuadrados
La superficie visitable del museo se ha ampliado hasta los 30.000 metros cuadrados. La ampliación ha sido posible gracias a la construcción de un puente sobre la acequia del Turbedal, que conecta los jardines del museo con el Parque del Acueducto y unifica en un mismo itinerario dos espacios que hasta ahora funcionaban por separado.
El conjunto de la intervención se ha ejecutado con cargo a los fondos europeos NextGeneration EU, con un presupuesto global próximo a los 3 M€. La reapertura sitúa al equipamiento alcantarillero con una sala inmersiva, una colección de carruajes con sala propia, un escenario renovado y un recorrido adaptado.