El UCAM Murcia CB despidió el 2025 con una derrota de prestigio ante el Real Madrid Baloncesto en el Palacio de los Deportes de Murcia, en un encuentro cargado de simbolismo y emoción. Los de Sito Alonso llegaban con buenas sensaciones, disputándose nada menos que el liderato, un escenario impensable a principio de temporada. El conjunto universitario afrontó la cita sin rotaciones, con Rubén De la Torre y Dani García fuera de convocatoria.
Desde el salto inicial, quedó claro que el UCAM no iba a conceder nada. Defensa agresiva, ayudas constantes y un ritmo alto incomodaron al conjunto blanco. Los universitarios salieron sin complejos, castigando cada despiste madridista y encontrando premio desde el perímetro, mientras el Palacio empujaba. El primer cuarto fue una auténtica declaración de intenciones, con Murcia compitiendo de tú a tú, sin mirar el escudo de enfrente (18-22).
El Real Madrid recurrió a su rotación y talento para equilibrar el choque, pero cada intento de escapada encontraba la respuesta de un UCAM solidario, intenso y valiente. La circulación de balón, el rebote ofensivo y la energía de la segunda unidad mantuvieron siempre a los locales dentro del partido. Al descanso, la sensación era clara: el UCAM estaba ejecutando el plan a la perfección (32-41).
Tras el paso por vestuarios llegó el momento más complicado. El Madrid subió una marcha, endureció su defensa y buscó imponer su físico, pero ahí emergió la mejor versión del UCAM Murcia: compromiso colectivo, manos activas y una lectura inteligente del juego. Cada balón dividido caía del lado local y cada canasta se celebraba como si fuera la última (55-67).
El último cuarto fue una batalla sin concesiones. El UCAM llegó con opciones reales, creyendo, compitiendo y haciendo creer a su afición. El talento individual del Real Madrid terminó decantando la balanza en los minutos finales, pero el marcador final (80-91) no empaña lo vivido: Murcia fue un equipo grande ante un gigante.
Más allá del resultado, el Palacio despidió a los suyos en pie. Porque este UCAM Murcia no solo compite, representa. El ADN Sadiel Rojas simboliza una identidad, una manera de entender el baloncesto y una ambición que va mucho más allá de una derrota. Si alguien tenía dudas de lo que puede ser este equipo en la temporada 25/26, quedaron disipadas en una noche en la que Murcia volvió a demostrar que, en su casa, nadie gana sin sufrir.