La Policía desarticula una red que robaba a cámaras con falsos videoclips
La Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra han desarticulado una organización criminal asentada en Madrid que captaba a técnicos de cámara a través de sus perfiles en redes sociales con el señuelo de la grabación de un videoclip musical para asaltarlos después en viviendas alquiladas. La operación se ha saldado con cuatro detenidos y un perjuicio económico para las víctimas que supera los 70.000 €, según el comunicado difundido por la Jefatura Superior.
A los arrestados se les imputan los presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, robo con violencia e intimidación, detención ilegal, secuestro y lesiones por cuatro hechos cometidos en Madrid, Coslada, Badalona y Terrassa. La autoridad judicial ha decretado la prisión provisional para los dos principales responsables del entramado.
El anzuelo: un rodaje con el rostro tapado
La investigación arrancó el año pasado, cuando ambos cuerpos policiales recibieron varias denuncias anónimas por cuatro robos con violencia e intimidación. El análisis de esos episodios reveló un mismo modo de actuar, un patrón repetido que permitió agrupar los casos en una única línea de trabajo pese a haberse producido en dos comunidades autónomas distintas.
El primer contacto se producía siempre en el terreno digital. Los integrantes de la red escribían a creadores de contenido y profesionales del audiovisual a través de sus perfiles públicos y les proponían un encargo aparentemente rutinario: grabar un vídeo musical en el que los intérpretes aparecerían con pasamontañas o cascos de moto para ocultar la cara. El detalle, presentado como una exigencia estética del rodaje, servía en realidad para justificar de antemano que los autores del asalto llevaran el rostro cubierto durante todo el encuentro.
Para dar verosimilitud al encargo, la organización alquilaba inmuebles en los que citaba a la víctima. Uno de los miembros la esperaba en la puerta del edificio y la acompañaba hasta la vivienda. Dentro aguardaban otras dos personas, ya disfrazadas y con la cara tapada con pasamontañas o bufandas, presentadas como parte del vestuario del vídeo.
Armas, mordazas y claves de la banca online
El engaño se rompía dentro del piso. Los asaltantes exhibían armas de fuego y armas blancas para intimidar a la víctima y amordazarla, y en uno de los episodios investigados llegaron a golpear a una persona. El objetivo era doble: sustraer el equipo de trabajo —cámaras de vídeo y fotográficas— y arrancar a los perjudicados las claves de acceso a sus teléfonos móviles y a su banca online.
Una vez lograban el botín, los miembros de la red abandonaban el inmueble dejando a las víctimas atadas y advirtiéndolas de que al cabo de un par de horas podrían salir y recuperar su dispositivo, que dejarían sobre una papelera de la calle. Esa advertencia dilataba el tiempo de reacción de los afectados y retrasaba la alerta a los agentes.
El perfil de los damnificados es el rasgo que singulariza a esta trama: profesionales que trabajan por encargo, que hacen pública su actividad en internet, que se desplazan solos con material de alto valor y que gestionan sus cobros desde el propio teléfono.
Identidades de terceros para blindar la trama
La colaboración entre la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra permitió constatar que los asaltos respondían a una preparación minuciosa. La organización contrataba líneas telefónicas y abría cuentas bancarias utilizando filiaciones de terceras personas, un recurso orientado a dificultar el rastreo de las comunicaciones y del dinero obtenido.
Tres registros y 13 kilos de hachís intervenidos
La identificación de los integrantes del entramado desembocó en un dispositivo policial con tres entradas y registros practicados en Madrid, Fuenlabrada y A Coruña. En ellos se intervinieron 13 kilos de hachís, más de 20.000 € en efectivo, indumentaria empleada para ocultar la apariencia durante los asaltos, una decena de teléfonos móviles, una defensa eléctrica y el vehículo utilizado para cometer los hechos.
El operativo culminó con la detención de cuatro personas en Madrid y A Coruña. Tras su paso a disposición judicial, los dos líderes de la red han ingresado en prisión, mientras que la investigación permanece abierta y los agentes no descartan nuevos arrestos.