35 años de la tragedia de El Palmar: el accidente que cambió el transporte de mercancías peligrosas en España
El siniestro, considerado una de las peores tragedias de la Región de Murcia, obligó a emplear unos 50.000 litros de agua y 4.000 litros de espuma para sofocar las llamas. Un total de 24 vehículos resultaron afectados y una decena de viviendas y comercios quedaron dañados.
Una avería mortal
El camión, fuera de control, invadió primero la parte derecha de la calzada y atropelló a un hombre de 68 años en un paso de peatones. Después, se llevó por delante un semáforo, arrolló a dos mujeres y dos niños en la vía de servicio, y finalmente impactó contra los edificios, provocando una violenta explosión.
Juan Olivares, sargento de bomberos encargado de coordinar la extinción, recuerda que lo primero que encontraron fueron “seis o siete cadáveres, el conductor del camión y cuatro personas carbonizadas en la parada de autobús”. Durante las labores, un compañero escuchó un gemido: “Me acerqué y vi que una de las personas carbonizadas, una mujer, seguía viva”.
El horror, desde dentro
Ricardo Fernández, periodista de La Verdad en aquel momento, apenas llevaba un año en la redacción cuando cubrió la tragedia. “Nunca he escrito más en mi vida que ese día. Las escenas eran absolutamente dantescas; la carretera estaba cubierta de cadáveres”, relata. Entre las historias que más le marcaron está la de una abuela y su nieta de cinco años que sobrevivieron escondidas en un armario.
Fina y su nieta Ana vivían en uno de los edificios contra los que se estrelló el camión. “Al principio en el armario estábamos bien, pero enseguida el humo era insoportable. Me dije: o morimos aquí o salimos”, recuerda Fina. Finalmente, lograron escapar atravesando el tejado, con apenas fuerzas para respirar.
Un legado para la seguridad vial
La magnitud del accidente obligó a revisar la normativa del transporte de mercancías peligrosas en España. Entre las medidas adoptadas tras la tragedia figura la construcción del carril de desaceleración del puerto de la Cadena, diseñado para evitar que vehículos pesados sin frenos repitan un episodio similar.
Treinta y cinco años después, el recuerdo sigue vivo en El Palmar, donde aquel 9 de agosto de 1990 marcó para siempre la memoria colectiva.