Salud inspeccionará más de 1.200 instalaciones frente a la legionela
La Consejería de Salud, a través de la Dirección General de Salud Pública y Adicciones, ha intensificado durante el verano sus actuaciones para prevenir la proliferación y la dispersión de la legionela en la Región de Murcia. La estrategia combina dos frentes: el refuerzo de las inspecciones en las instalaciones consideradas de riesgo y la edición de un nuevo material informativo dirigido a la ciudadanía para mejorar la seguridad del agua en el ámbito doméstico.
El plan de control para 2026 prevé la visita a más de 1.200 instalaciones repartidas por la comunidad autónoma. El listado incluye 299 piscinas y spas, además de balnearios, 141 alojamientos turísticos y 126 centros sanitarios y sociales, es decir, espacios con alta rotación de usuarios y con sistemas de agua en funcionamiento continuo durante los meses de mayor afluencia.
Torres de refrigeración, fuentes ornamentales y sistemas de riego
A esas instalaciones se suman 635 torres de refrigeración y condensadores evaporativos, uno de los focos clásicos de vigilancia en la gestión del riesgo por legionela. El dispositivo se completa con el control de los pulverizadores de agua en terrazas, las fuentes ornamentales y los sistemas de riego, equipos que tienen en común su capacidad para generar pequeñas gotas de agua suspendidas en el aire.
Ese detalle no es menor, porque define exactamente la vía por la que la bacteria puede alcanzar a las personas. El refuerzo de la vigilancia se concentra, por tanto, en aquellos dispositivos capaces de producir aerosoles, con independencia de que se trate de una instalación sanitaria, hotelera, deportiva o de uso urbano.
Qué es la legionelosis y cómo se transmite
La legionelosis es una enfermedad de origen ambiental provocada por la bacteria Legionella pneumophila, que vive de forma natural en ambientes acuáticos y que puede colonizar los sistemas de abastecimiento y las redes de agua de los edificios. Su presencia, por sí sola, no implica automáticamente un caso de infección: el riesgo aparece cuando esa agua colonizada se convierte en aerosol y se inhala.
La transmisión se produce exclusivamente por esa vía. La Consejería subraya que la enfermedad no se contagia al beber agua, tampoco al ingerir alimentos, y que no existe transmisión de persona a persona. Esta precisión resulta clave para orientar tanto las inspecciones como las recomendaciones domésticas, ya que centra el esfuerzo preventivo en los equipos que pulverizan o nebulizan agua, y no en el consumo.
El marco normativo: Real Decreto 487/2022
Todas estas actuaciones se enmarcan en la aplicación del Real Decreto 487/2022, la norma que regula los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionela. El texto persigue una mayor seguridad y claridad en la gestión de las instalaciones, delimita las responsabilidades que corresponden a los titulares de cada una de ellas y exige que la toma de muestras sea realizada por entidades acreditadas.
Medidas preventivas en el hogar
Aunque el riesgo en domicilios particulares es bajo, el folleto informativo recoge pautas sencillas para reducirlo todavía más. La primera es utilizar siempre agua procedente de la red de distribución pública. La segunda afecta a los acumuladores y termos de agua caliente, que deben mantenerse por encima de los 60 grados centígrados y no apagarse.
Salud aconseja además desinfectar los difusores una vez al año con lejía diluida y eliminar las incrustaciones de cal con vinagre o con productos antical. También recomienda optar por difusores de gota gruesa, precisamente por su menor capacidad para generar aerosoles.
En viviendas que hayan permanecido vacías, la indicación es dejar correr el agua fría y caliente por todos los grifos y duchas durante unos minutos, con el objetivo de eliminar el agua estancada antes de volver a utilizar la instalación. Para los depósitos y aljibes, la recomendación pasa por mantenerlos tapados, protegidos del calor y someterlos a una limpieza anual realizada por personal cualificado.