Felipe González reprocha la “falta total” de autocrítica del PSOE y anuncia que votará en blanco en las generales
El expresidente del Gobierno Felipe González volvió a marcar distancias con la dirección socialista y censuró la ausencia de autocrítica tras los últimos resultados electorales en comunidades como Aragón y Extremadura. A su juicio, la tendencia anticipa lo que ocurrirá en el conjunto del país en unas próximas elecciones generales en las que, tal y como reiteró, depositará un voto en blanco.
González advirtió de que, si no cambia el rumbo, la derecha será “abrumadoramente mayoritaria”. En su opinión, el escenario que se ha visto en esos territorios se está reproduciendo a escala nacional y requeriría un análisis interno profundo dentro del partido.
El exlíder socialista sostuvo que para frenar el crecimiento de Vox la receta pasa por lograr que el país funcione mejor, especialmente en ámbitos como los servicios públicos o la vivienda. Además, afirmó que desde el propio Ejecutivo le han llegado a reconocer que se favoreció el ascenso de la formación con la intención de perjudicar al Partido Popular, una estrategia que, a su entender, pudo medirse mal.
Críticas a Sánchez y a Feijóo
González fue especialmente duro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que reprocha negar esa tendencia electoral. Pero también dirigió críticas al principal partido de la oposición. Considera que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no ha presentado un proyecto claro y que su único objetivo es desalojar a Sánchez de La Moncloa.
Pactos y memoria de ETA
Aunque dejó claro que no pactaría con Vox, aseguró que tampoco lo haría “ni de broma” con EH Bildu, como —según denunció— están haciendo actualmente los socialistas. Rechazó igualmente cualquier paso para sacar a ETA de la lista de organizaciones terroristas y criticó que, a su juicio, no haya existido ni petición de perdón ni colaboración suficiente para esclarecer crímenes.
En esta línea, cuestionó que el apoyo de Bildu al Gobierno responda a una preocupación real por las políticas sociales y lamentó que ese respaldo pueda vincularse a beneficios para los presos de la banda.
Voto en blanco pero sin dejar el partido
El expresidente, que gobernó España entre 1982 y 1996, insistió en que en las próximas generales optará por el voto en blanco porque los actuales candidatos no le representan, aunque no hará campaña activa en favor de esa opción.
Eso sí, rechazó abandonar el PSOE y reivindicó su etapa al frente del Ejecutivo, marcada por amplias mayorías. A su entender, si alguien debe marcharse es quien, en su opinión, ha “destrozado” el partido.
Finalmente, calificó de “violación clara de la Constitución” que el Gobierno no presente un proyecto de Presupuestos Generales del Estado y defendió que, si no pueden aprobarse, deberían disolverse las Cortes y convocarse elecciones.